Anoche Juan me dijo que muy bonito muy de la casa pero que no hablaba de él en el blog. Pues él tendrá que participar, yo por lo pronto sólo pondré alguna entrada que se llame El novio. Y no va a ser este, este es el vestido. Cuando vi el vestido hecho entré en shock, llamé a mi mamá y dije que me iba a ver terrible, que iba a quedar como un ponquesito. La verdad no lo había visto completo, sólo la parte de arriba, faltaban los holanes de abajo. La maratón del vestido fue buena porque faltaban dos meses y yo todavía estaba pensando en las del marrano y ni idea del vestido. Hasta que hice la tarea, entré a Pronovias y cuanta página de vestidos de novia había. Visité los almacenes y con el vestido puedo decir que iniciaron los preparativos de novia (y me sentí como tal). Yo ya dije esto en mis votos pero insisto, nunca me vi casándome, digo, ese sueño de vestido blanco, el viento moviendome los bucles, la iglesia y el arroz cayéndome encima sin rozarme. Es más, creo que había pensado más en las noches de bodas que en la boda, ja. Entonces fue chistoso cuando empecé a probarme mil vestidos porque lo primero que me dijo la vendedora en el primer almacén, "es que tienes que sentirte como siempre soñaste" (whaaaatttttt??? como diría pablo). En ese momento empecé a soñar. No fue con Martin Luther King, no fue con Shakespeare, ni con los hombres que soñaban que estaban soñando de Borges, fue gracias a la inspiración de la vendedora de Eleganze. Afortunadamente esto pasó pronto, es decir, el dolor de soñar estar vestida de novia. Ese vestido de encajes me hacía ver como una señora deseperada por casarme y lo que quería, como claramente lo dijo mi mamá (porque ella fue quién lo descubrió) era un vestido para bailar. (la verdad lo que dijo fue "si yo hubiera sabido que sumercé hubiera sido tan feliz con una primera comunión...."). Después de mil visitas a mil lugares, con la depresión de unos precios en las nubes, abrí la revista que era en el lugar que era. Y vi a Patricia Avendaño. El vestido era precioso, moderno, sofisticado, perfecto, cuajaba muy bien con mis anhelados converse; desafortunadamente ese no fue. Por qué? Porque encontré uno mejor. Más acorde a lo del baile, entonces igual, terminó en las tierras de la pasarela española, puro Pronovias hecho en Querétaro. Pero uno me llevó al otro. Y quedé feliz. Coticé varios sitios dónde me lo podía coser hasta que llegué a "Arte en Moda", que además del vestido me dejó un par de amables queretanas que guiaron mi indecisión de nacimiento. El vestido lo hicieron dos semanas antes del evento así que ni modo de arrepentirse. En la primera prueba, el primer personaje que me vió vestida fue un hombre, un hombrecito, Camilo que además me debió ver empelota. Afortunadamente su corta edad no permite pudores, ni tampoco recuerdos a largo plazo. De hecho, ese día también se entró al probador de una niña como de su edad, a ella también la vio empelota. Mal por él que su memoria borre esos momentos. Hice tres pruebas de vestido y en cada una me llevé críticas de moda para que me dijeran lo espantosa que iba a quedar. Afortunadamente, me convencieron de que el vestido estaba bonito y que no quedaba como ponqué. Sea verdad o no, eso tuvo su efecto positivo, se me pasó la bobada y a la segunda prueba ya me había acomodado perfectamente, por lo menos mentalmente porque mi cuerpo seguía perdiendo peso aceleradamente y cada vez que llegaba tenían que quitarle y quitarle hasta que al final, el viernes antes de la boda, les dije que lo achicaran lo más posible porque si la tendencia había sido bajar y bajar de un día para otro posiblemente para el domingo siguiera (intuición de economista, gracias uniandes). Toda la semana había sido así, el lunes me quedaba pequeño, el martes ya apretaba un poco pero el miercoles se me caía. El viernes me lo probe para llevarmelo y "afortunadamente" ya no entraba. Premonición de que para el domingo estaría bien. Ellas me regalaron la liga, que tenía un lacito azul y no entendí muy bien que se hacía con ella además de dejar que algún considerado soltero me la bajara por las piernas con su boca (cosa que obviamente juan camilo no iba a permitir). Siempre terminó en mi tobillo y Hasan fue el frustado soltero.
Saturday, July 11, 2009
El vestido
Anoche Juan me dijo que muy bonito muy de la casa pero que no hablaba de él en el blog. Pues él tendrá que participar, yo por lo pronto sólo pondré alguna entrada que se llame El novio. Y no va a ser este, este es el vestido. Cuando vi el vestido hecho entré en shock, llamé a mi mamá y dije que me iba a ver terrible, que iba a quedar como un ponquesito. La verdad no lo había visto completo, sólo la parte de arriba, faltaban los holanes de abajo. La maratón del vestido fue buena porque faltaban dos meses y yo todavía estaba pensando en las del marrano y ni idea del vestido. Hasta que hice la tarea, entré a Pronovias y cuanta página de vestidos de novia había. Visité los almacenes y con el vestido puedo decir que iniciaron los preparativos de novia (y me sentí como tal). Yo ya dije esto en mis votos pero insisto, nunca me vi casándome, digo, ese sueño de vestido blanco, el viento moviendome los bucles, la iglesia y el arroz cayéndome encima sin rozarme. Es más, creo que había pensado más en las noches de bodas que en la boda, ja. Entonces fue chistoso cuando empecé a probarme mil vestidos porque lo primero que me dijo la vendedora en el primer almacén, "es que tienes que sentirte como siempre soñaste" (whaaaatttttt??? como diría pablo). En ese momento empecé a soñar. No fue con Martin Luther King, no fue con Shakespeare, ni con los hombres que soñaban que estaban soñando de Borges, fue gracias a la inspiración de la vendedora de Eleganze. Afortunadamente esto pasó pronto, es decir, el dolor de soñar estar vestida de novia. Ese vestido de encajes me hacía ver como una señora deseperada por casarme y lo que quería, como claramente lo dijo mi mamá (porque ella fue quién lo descubrió) era un vestido para bailar. (la verdad lo que dijo fue "si yo hubiera sabido que sumercé hubiera sido tan feliz con una primera comunión...."). Después de mil visitas a mil lugares, con la depresión de unos precios en las nubes, abrí la revista que era en el lugar que era. Y vi a Patricia Avendaño. El vestido era precioso, moderno, sofisticado, perfecto, cuajaba muy bien con mis anhelados converse; desafortunadamente ese no fue. Por qué? Porque encontré uno mejor. Más acorde a lo del baile, entonces igual, terminó en las tierras de la pasarela española, puro Pronovias hecho en Querétaro. Pero uno me llevó al otro. Y quedé feliz. Coticé varios sitios dónde me lo podía coser hasta que llegué a "Arte en Moda", que además del vestido me dejó un par de amables queretanas que guiaron mi indecisión de nacimiento. El vestido lo hicieron dos semanas antes del evento así que ni modo de arrepentirse. En la primera prueba, el primer personaje que me vió vestida fue un hombre, un hombrecito, Camilo que además me debió ver empelota. Afortunadamente su corta edad no permite pudores, ni tampoco recuerdos a largo plazo. De hecho, ese día también se entró al probador de una niña como de su edad, a ella también la vio empelota. Mal por él que su memoria borre esos momentos. Hice tres pruebas de vestido y en cada una me llevé críticas de moda para que me dijeran lo espantosa que iba a quedar. Afortunadamente, me convencieron de que el vestido estaba bonito y que no quedaba como ponqué. Sea verdad o no, eso tuvo su efecto positivo, se me pasó la bobada y a la segunda prueba ya me había acomodado perfectamente, por lo menos mentalmente porque mi cuerpo seguía perdiendo peso aceleradamente y cada vez que llegaba tenían que quitarle y quitarle hasta que al final, el viernes antes de la boda, les dije que lo achicaran lo más posible porque si la tendencia había sido bajar y bajar de un día para otro posiblemente para el domingo siguiera (intuición de economista, gracias uniandes). Toda la semana había sido así, el lunes me quedaba pequeño, el martes ya apretaba un poco pero el miercoles se me caía. El viernes me lo probe para llevarmelo y "afortunadamente" ya no entraba. Premonición de que para el domingo estaría bien. Ellas me regalaron la liga, que tenía un lacito azul y no entendí muy bien que se hacía con ella además de dejar que algún considerado soltero me la bajara por las piernas con su boca (cosa que obviamente juan camilo no iba a permitir). Siempre terminó en mi tobillo y Hasan fue el frustado soltero.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment