
Bueno, por fin puedo escribir. En pleno siglo XXI y en un país como México pues no tengo ni teléfono ni internet!, eso me hace extrañarlos a todos un montón.
El día del matri fue una locura, creo que en condiciones normales, llegué tarde. Es decir, era a las 2 y media pero como el centro de operaciones (el baño) casi colapsa, salí del balcón a las 3 de la tarde. Teníamos 300 invitados! (claro que no). En la última media hora, cada 10 minutos entraba alguien a decirme "los mariachis no llegan", "la música no llega", "el trio no aparece" (efectivamente no apareció) pero finalmente lo más grave fue el "empezó a llover".
Desde la noche anterior inició la boda, cuando mis papas llegaron con Oscar, conocido en el bajo mundo de san miguel como Don Oscar, el regetonero más famoso del Oriente, pero la verdad, descubrimos su "norteño" escondido con Fine Fine Fine (Julión Alvarez, las mulas de Moreno, canción que "prendió" la fiesta. La verdad fue un hit. Está en youtube pero la subiré por acá (si puedo). Es una "aportación" (como dicen los mexicanos) de Maria Carolina, mi cuñada. La canción, repito, es un hit. Pero bueno, iba en los preparativos. Ese día le metí como 300 km de más al clío y 500 de más a la Honda, de hecho, en uno de las idas y venidas, nos pitamos y mandamos picos cuando Juan iba camino a San Miguel y yo iba camino a Querétaro a recoger a mis padres. (nos cruzamos y fue muy emocionante "dónde vas" "detrás de la camioneta azul" "ahhhhhhh (grito de estefania)" "te vi te vi, pusiste luces", y yo seguía "ahhhhhhh. Juan recogió a mis papás y a mi tía en México mientras yo arreglaba las últimas cosas en Querétaro. A cada uno lo iba despachando en bus y tenía yo que recogerlos. Yo fui por las flores, unos tulipanes y unas gerberas (de gerber) preciosas fucsias (fiiiiiiushias dicen en México, es la palabra que más me ha costado), amarillas y rosas. No mandé a hacer arreglos porque salían carísimos y no me daban las quinientas flores que quería entonces las compré a un distribuidor que siempre nos sonrió, como todos los mexicanos. Cada día lo llamaba a cambiar un color, adicionar otro, poner otra decena, en fin. Afortunadamente el fiiiuuushia salió con mi cinta rosa mexicano y con mis gerberas en la cabeza amarilla y fiiiuussshia. Se vieron preciosas. Ese día también nos fuimos a arreglar las garras, digo, las uñas. Estaban terribles, pero quedaron de maravilla, rosas rositas delicados, super bonitas. No me había sentido satisfecha con todas mis cosas hace como 26 años.
El día del matri fue una locura, creo que en condiciones normales, llegué tarde. Es decir, era a las 2 y media pero como el centro de operaciones (el baño) casi colapsa, salí del balcón a las 3 de la tarde. Teníamos 300 invitados! (claro que no). En la última media hora, cada 10 minutos entraba alguien a decirme "los mariachis no llegan", "la música no llega", "el trio no aparece" (efectivamente no apareció) pero finalmente lo más grave fue el "empezó a llover".
Desde la noche anterior inició la boda, cuando mis papas llegaron con Oscar, conocido en el bajo mundo de san miguel como Don Oscar, el regetonero más famoso del Oriente, pero la verdad, descubrimos su "norteño" escondido con Fine Fine Fine (Julión Alvarez, las mulas de Moreno, canción que "prendió" la fiesta. La verdad fue un hit. Está en youtube pero la subiré por acá (si puedo). Es una "aportación" (como dicen los mexicanos) de Maria Carolina, mi cuñada. La canción, repito, es un hit. Pero bueno, iba en los preparativos. Ese día le metí como 300 km de más al clío y 500 de más a la Honda, de hecho, en uno de las idas y venidas, nos pitamos y mandamos picos cuando Juan iba camino a San Miguel y yo iba camino a Querétaro a recoger a mis padres. (nos cruzamos y fue muy emocionante "dónde vas" "detrás de la camioneta azul" "ahhhhhhh (grito de estefania)" "te vi te vi, pusiste luces", y yo seguía "ahhhhhhh. Juan recogió a mis papás y a mi tía en México mientras yo arreglaba las últimas cosas en Querétaro. A cada uno lo iba despachando en bus y tenía yo que recogerlos. Yo fui por las flores, unos tulipanes y unas gerberas (de gerber) preciosas fucsias (fiiiiiiushias dicen en México, es la palabra que más me ha costado), amarillas y rosas. No mandé a hacer arreglos porque salían carísimos y no me daban las quinientas flores que quería entonces las compré a un distribuidor que siempre nos sonrió, como todos los mexicanos. Cada día lo llamaba a cambiar un color, adicionar otro, poner otra decena, en fin. Afortunadamente el fiiiuuushia salió con mi cinta rosa mexicano y con mis gerberas en la cabeza amarilla y fiiiuussshia. Se vieron preciosas. Ese día también nos fuimos a arreglar las garras, digo, las uñas. Estaban terribles, pero quedaron de maravilla, rosas rositas delicados, super bonitas. No me había sentido satisfecha con todas mis cosas hace como 26 años.
no me había dado cuenta que el color del blog es fffiiuuushhiiiaaa!!!
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