

Los preparativos incluyeron cargadas para colgar las bombas de papel seda que había hecho yo toda la semana porque según yo (como dicen los mexicanos) quería lamparas colgando y no sabía que las vendían (además no las quería blancas por aquello que quería todo con los bellos colores

mexicanos entonces me decidí a hacerlas gracias a la merecida ayuda de internet. Mi largo cuidado de meses de mis uñas, (que incluyó no voleibol un tiempo (mentiras)) quedó convertido en un tono rosa, amarillo y verde de todas las manos, algo que sólolas manos expertas de una manicurista en un centro comercial barato logró resolver. Las cintas de colores las vi por todos lados en San Miguel y me encantaron verlas en las puertas de las casas. A alguien le pregunté, al señor que atiende Petit Four, donde me hicieron el pastel, y solamente me respondió "es una señal de "friendly"". El pobre se debió sentir aludido por aquello de lo friendly además porque algo así respondió cuando nos mostró unos "matamoscas" (para mi eran matamoscas) que resultaron ser, según él, "esas cosas para golpear que utilizan los "friendlis"". Yo quedé confundida pero tengo que aceptar que el color del asunto friendly es bellísimo y que los "matamoscas" los utilicé en la noche de bodas.
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